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viernes, 24 de julio de 2020

Vid: malezas, riegos por inundación y malas prácticas de poda


Observaciones y recomendaciones

Cuartel 1 Cereza. Las plantas presentan un estado envejecido y braceros enmaderados. Sin embargo, el vigor es de normal a alto por lo que se puede aumentar la riqueza de poda. Se estima por planta un peso de madera del año de 1,5 a 2 kg. Esto equivale a 45-60 yemas por planta. En la poda anterior se dejaron hasta 7 cargadores/planta de 5 yemas + pitones (alrededor de 45 yemas/planta). Esto fue una riqueza pobre para la mayoría de las plantas. Además, se deben aplicar podas de rejuvenecimiento eliminando un bracero enmaderado/planta-año y dejar una carga que varía según la expresión vegetativa y capacidad del parral:

Planta vigorosa: 7 cargadores de 7 yemas/cargador + pitones
Planta normal: 5 cargadores de 6 yemas/cargador + pitones
Planta pobre: 4-5 cargadores de 5 yemas/cargador + pitones

Los pitones, en esta situación, por ser elementos de renovación y no de producción deben dejarse horizontalizados y hacia el exterior, nunca verticales ni orientados hacia el interior. Esto mejora la iluminación interior[1] y aireación[2].

Cuartel Syrah. Se trata de una viña con cordón bilateral en estado envejecido, enmaderados y formación de cuernos (pitón sobre pitón en más de cinco ciclos). Hay que hacer una poda de renovación de los cordones a razón del 50% de la planta (la mitad del cordón) y el 10% de las plantas del cuartel (alrededor de 500 plantas/ciclo). Se debe dejar para formar el nuevo cordón un chupón vigoroso, lo que garantizará una rápida recuperación del cordón con una estructura fuerte. El cordón nuevo se debe atar al alambre principal, nunca enrollar. Para recuperar las yemas eliminadas (10-15) y no bajar la producción, estás se reubican sobrecargando la parte del cordón restante (el otro 50%); dejando dos cargadores de 6 yemas + pitones (estos se atan a cualquiera de los alambres). Durante el ciclo futuro se completa la renovación de la planta, siguiendo el mismo procedimiento. Carga estimada: 40 yemas/planta (estado normal).

Hay un sector con signos de déficit hídrico (entrenudos de 2 cm de largo y brotes de 30 cm de longitud). Se trata de un alto que debe ser rebajado con niveleta o rastrón, llevando tierra desde los sitios más altos (cabecera) hacia los más bajos (pie). Luego se deben formar los bordos de riego (sistematización de la distribución del agua).


Figura 1. Cordón envejecido con posibilidades de renovación. Presencia de cuernos ligados a cuñas o heridas de madera que dificultan el paso de sabia y la alimentación de las yemas.

Cuartel Moscatel 1 y 2. Las plantas poseen un vigor alto, por lo que se puede aumentar la riqueza de poda a 50-60 yemas/planta, reduciendo la producción de madera y aumentando la producción.


Figura 2. Plantas con una riqueza de poda pobre y posibilidad de aumentar la carga dado que poseen signos de vigor (Moscateles y Cerezas).

Cuartel Sultanina. En general, se trata de un cuartel con gran expresión vegetativa y vigor. Se debe aumentar la carga desde 70 a 100-120 yemas por plantas. Hacer podas largas (sólo a cargador), dejando de 10 a 12 cargadores/planta y hasta 12 yemas/cargador. Esto; a su vez, reducirá la incidencia de riesgos de heladas tardías al retrasar la brotación. Se aconseja realizar podas de renovación de braceros envejecidos y mal ubicados bajo el criterio indicado[3].

Hay un sector con plantas que murieron, pero rebrotaron desde la base. Esto se relaciona con un daño en el tronco por frío como consecuencia de riegos tardíos. Para esta variedad, los riegos deben detenerse a fines de febrero o principios de marzo. Estas plantas deben cortarse desde la base (lugar en donde nace el chupón) y cubrir la herida con pintura al agua + un fungicida para evitar el ingreso de hongos de madera. Se forma una solución espesa con captan, folpet u oxicloruro de cobre.


Figura 3. Planta de Sultanina con el tronco quebrado como consecuencia de un congelamiento de agua en el tronco. En este caso hay un chupón en la base desde donde debe armarse a la nueva planta.

Red Globe. Se trata de un cuartel de 10 años, también envejecido como consecuencia de malas prácticas de poda, riego inadecuado y deficiente control de malezas. En el último ciclo, este no se regó o se regó de modo parcial por lo que los brotes son de 30 cm de longitud, con entrenudos muy cortos y sin feminelas. Se recomienda hacer una poda a pitón y mejorar la sistematización del agua de riego.


Figura 4. Red Globe con un alto nivel de infestación de malezas y plantas decrépitas como consecuencia de un déficit hídrico. La presencia de malezas es similar en todas las unidades económicas. Esta se asocia a reducciones de la producción de un 20%.
  
Cereza chico. Dado que este cuartel no tiene posibilidades de renovación (está severamente envejecido), se sugiere armar un plan de inversión para arrancarlo en no más de tres años. De este modo el manejo será al mínimo costo con la máxima producción posible, por lo que hay que dejar todos los cargadores que la planta pueda sostener (6-7 yemas/cargador), sin pitones; eliminando solamente los elementos ubicados en la cruz.

Cereza grande. En la actualidad de deja una carga de 40 yemas/planta. Puede haber un aumento en la riqueza de poda hasta 60 yemas/planta distribuidas en 6-7 cargadores de 7 yemas/cargador + un pitón bien ubicado por bracero. Aplicar criterio de renovación indicado.

Gibi. Este cuartel no tiene oportunidades de recuperación, presentándose en peores condiciones que el Cereza Chico. Se debe aplicar un criterio de costo nulo, no podar y arrancar luego de la próxima cosecha. Se sugiere mantener los riegos.


Figura 5. Cuartel con un porcentaje de fallas superior al 50% por lo que se recomienda no podar y arrancar luego de la próxima cosecha.

Pedro Gimenez. Este cuartel tiene problemas de distribución de agua (riego a manto), alta infestación de malezas y pobre vigor. Se recomienda una poda a pitón para recuperar el vigor de las plantas junto a cambios en la distribución del agua de riego y un plan de control de malezas que contemple, por lo menos, tres intervenciones por ciclo. Hay espacios productivos que se pueden recuperar con chupones vigorosos, armando mugrones.
  
Riego. En todas las unidades productivas el riego es a mando o por inundación, abriendo de una a dos piqueras por unidad de riego. Esto se asocia a eficiencias de riego de un 30%, grandes pérdidas de agua en cabecera y una distribución de agua lenta. La frecuencia de riego debe bajar, sobre todo en los meses de verano, a no más de 25 días para que no se interrumpan los procesos de maduración (acumulación de azúcares) y llenado de la baya. Se sugiere reducir el tamaño de la unidad de riego a una o dos melgas; regando, según el caudal, la menor cantidad de unidades de modo simultáneo. Así, aumentará el peso de agua en cabecera y facilitará su avance y distribución.

Durante el otoño-invierno se deben ejecutar labores de suelo, hacer retoques de nivel (altos), formar bordos de riego y acequias auxiliares[4]. Abordar todas las hileras permite, en casos severos de falta de agua, hacer riegos melga por medio, lo que genera un gran ahorro. Hacer un bordo suave en la hilera y en las melgas, simula un riego por surcos, permitiendo mayor eficiencia. El uso de tubos de PVC con tapa, en todas las melgas, evita la apertura de piqueras y es una buena técnica; sin embargo, hay que prever que las tapas se pierden con facilidad. La principal ventaja radica en que facilita el trabajo del regador. 

De igual modo, se aconseja el uso de lonas o compuertas para mantener el nivel de la acequia principal en su cota máxima, según el caudal que se reciba (mayor o menor cantidad de unidades de riego que se puedan regar de modo simultáneo. Otra tecnología que aumenta la eficiencia de conducción y distribución del agua es el uso de mangas de riego de 15´´ y 380 micrómetros con ventanas regulables. Por otro lado, se debe planificar la finalización de los riegos de primavera-verano para mediados de marzo. Esto favorece la entrada en el receso vegetativo; evitando que quede agua en el tronco y que haya lesiones por congelación. Luego, en invierno y después de la caída de las hojas, se reinician los riegos de asiento y recarga de perfil.
  


Figura 10. Formas de armar surcos de riego para aumentar la eficiencia de aplicación.

Plan de fertilización. Sobre todo, para los cuarteles de mayor vigor, se aconseja armar un plan de fertilización anual. Para confeccionarlo se solicita por cuartel: nombre y variedad. Superficie. Distanciamiento entre plantas. Producción. Análisis NPK si lo hubiera. Se sugiere realizar un cálculo basado en la extracción. Por la ineficiente distribución del agua (ligado a la solución del fertilizante) se aconseja la aplicaciones de sulfato de magnesio y sulfato de hierro (de 2 a 3 kg/ha) + urea (150 g/100 l) + ácido fosfórico (30 ml/100 l) vía foliar, sumado a las drogas para control de enfermedades y/o plagas.


[1] Se favorece la formación de yemas frutales.
[2] Se reduce la incidencia de enfermedades.
[3] 1 Bracero por planta-año y redistribución de las yemas eliminadas en los restantes braceros.
[4] Estas se planifican junto con la poda, iniciando con labores de eliminación de malezas, poda-atada y roturación del sarmiento y sistematización del riego (armado de bordos y acequias).

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